Escuchando a Copland me parece entender la verdadera esencia de la Norte América primigenia. Su semilla era verdadera, pura y contradictoria, pero no dudo que originariamente la creencia de aquellos hombres de estar creando un hombre nuevo en un nuevo mundo era cierta aunque repleta de aquella inocencia que caracteriza a los jóvenes. En su “Fanfarria al hombre común” se puede vislumbrar la seguridad, casi me atrevería a decir arrogancia adolescente de quien se siente joven y con toda una vida por delante. La fuerza de las trompetas que van jalonando la pieza increcendo, como anunciado la llegada de un nuevo hombre, el hombre común, el trabajador, el otrora paria en otras tierras y hombre pleno, válido y maravilloso en si mismo en esa nueva tierra. Me recuerda a los poemas de Walt Whitman, para mi aun insuperables. Siempre cantó al hombre sencillo, al trabajador, al constructor de caminos como hacedor de una nueva idea que cambiaría para siempre el mundo. Esa era la idea original, quizás la idea intelectual y utópica. Al final y en pleno siglo XX pudo verse los resultados desastrosos de ese experimento. Segregación racial hasta finales de los sesenta, desigualdad social y pobreza en la sociedad teóricamente más opulenta del mundo. ¿qué fue de los sueños de Copland y whitman y de tantos hombres de las generaciones pasadas? ¿quién robó y secuestró la palabra a miss liberty? El fracaso yace en el propio hecho de haberse constituido como nación, pues como toda estructura estatal acabó tomando los vicios de la metrópoli. En un principio, no lo dudo, esta fue la tierra de los pobres, los desheredados, los perseguidos, las almas cansadas y sedientas de libertad, pero poco a poco con el fin de constituir la nación se fue olvidando ese principio para poder cohesionar una sociedad de individuos perfectamente estandarizados. Nada nuevo bajo el Sol, nada que no hubieran hecho los imperios que le antecedieron. Pero cabe no olvidar algo: pudo ser muy diferente la historia de Norteamérica. Sin la intromisión del cristianismo calvinista ni de cualquier otra religión, si los perseguidos, los parias de todos los colores, orígenes y creencias se hubieran entremezclado y hubiera triunfado la LIBERTAD y no la “libertad” (de mercado) asistiríamos a la mayor de las paradojas de la historia: salimos de África, nos extendimos por el mundo asentándonos en sociedades divididas por etnias, lenguas, culturas, para al final acabar todos mezclados en un rincón del mundo, sintetizando lo más sublime del ser humano. Pero no fue así, quizás porque por mucho que nos esforcemos somos lo que somos, quizás una ingente masa ávida de dejar de ser masa para convertirse en conjunto de PERSONAS y aquel no fue ni el lugar ni el momento, aunque lo creyera Whitman. Pero el viejo no habló tanto del presente como del hombre que ha de venir y como dice al final de su poema “Cosmos”: “
“quien cree no solo en nuestro globo con su Sol y su Luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer al construir su casa
no para un día sino para la eternidad
ve las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, moran allí, como el espacio
indisolublemente juntos.”
Quizás no sea este el lugar ni el momento, pero quedan muchos mundos por explorar fuera de nuestro planeta, quizás en otro mundo exterior en tiempos venideros podamos volver a tener la oportunidad de dar un nuevo sentido a nuestra existencia como grupo y conseguir mirarnos y convivir sin los viejos y consolidados prejuicios, para así convertirnos en UNO.
“quien cree no solo en nuestro globo con su Sol y su Luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer al construir su casa
no para un día sino para la eternidad
ve las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, moran allí, como el espacio
indisolublemente juntos.”
Quizás no sea este el lugar ni el momento, pero quedan muchos mundos por explorar fuera de nuestro planeta, quizás en otro mundo exterior en tiempos venideros podamos volver a tener la oportunidad de dar un nuevo sentido a nuestra existencia como grupo y conseguir mirarnos y convivir sin los viejos y consolidados prejuicios, para así convertirnos en UNO.

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